Una Novata - En Un Cuento De Hadas
La bruja sonrió, y por un momento, sus ojos reflejaron constelaciones enteras.
Decidió ir a la izquierda. El orden parecía un refugio seguro para una mente racional. Una novata en un cuento de hadas
Cuando el sol (que era una moneda de oro gigante) comenzó a ocultarse, Elara se dio cuenta de que sus botas de caucho ahora brillaban con un polvo plateado. Ya no era una extraña. Era parte de la narrativa, la nota a pie de página que hacía que todo el resto tuviera, mágicamente, un poco menos de sentido. La bruja sonrió, y por un momento, sus
Elara tragó saliva. Su guía de supervivencia (que consistía básicamente en recuerdos borrosos de los hermanos Grimm) no la había preparado para la hostilidad pasivo-agresiva de la flora y fauna local. Cuando el sol (que era una moneda de
¿Te gustaría que de Elara o prefieres explorar cómo es el Castillo de Cristal ?
—Se nota —suspiró un grillo que vestía un frac de seda azul mientras afinaba un violín minúsculo—. Llevas la lógica pintada en la cara. Esa es una enfermedad muy grave en estas tierras. Si intentas que dos más dos sumen cuatro, terminarás con un dolor de cabeza o, peor aún, convertida en una tetera.